jueves, 3 de diciembre de 2009

La despedida

Camino sin rumbo, con una extraña sensación de angustia que no logro explicar, como si jamás hubiese visto el cielo. 

Siento un aire tan distinto. Veo a la gente correr en la dirección opuesta a la mía. La verdad es que no entiendo qué pasa. No quiero mirar atrás. Alguien me protege de algo y simplemente no logro voltear.

 Continúo sin rumbo hasta llegar a casa en un abrir y cerrar de ojos. Es como estar soñando. Aún no sé qué está pasando.Veo a mi familia llorar, escucho los gritos desgarradores de mis padres.

 Yo sabía que algo grave había ocurrido. Pude entender esa extraña angustia. Me acerqué para preguntar qué sucedía, por qué estaban así, pero no me respondían, y sentía que no me percibían. 

Quise tomar la mano de mi madre, que la veía destrozada, pero no sentí su calor.Desde el segundo piso, escuché a mi padre gritar, "¡por qué, mi hijo!" Fue entonces cuando me di cuenta de que algo realmente grave estaba pasando. 

Quise llorar, pero no pude. No sé cuándo ni cómo pasó, solo comprendí que fue rápido.Ahora entiendo cuán importante fui para mis padres. 

Esta es una triste despedida. Quisiera abrazarlos, besarlos y decirles cuánto los amo, pero no siento el corazón para hacerlo. Es desesperante. También los amo. 

Debo marcharme. Jamás me olviden. Me llevaré una parte de sus corazones para tener el mío. No tengo más que decir, solo un...

Hasta siempre.

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